Los años que van desde 1968 hasta 1980 fueron años de una
rabiosa lucha social en Italia. Los años en los que estalló el desencanto con el
capitalismo reformista y la democracia burguesa instalada tras la gran guerra y
con sus partidos y sindicatos.
Son los años en los que desde las asambleas en fabricas y
barrios se fraguó la autonomía obrera, basada en el enfrentamiento directo a
los patronos, a los grupos neofascistas, a la policía o al Estado, sin las
mediaciones reguladas por las democracias parlamentarias, construyendo su
propia legalidad desde los barrios y las luchas, desde la autoorganización y la
autogestión.
Años de desafío a la legalidad, de acción directa en las
fábricas, la intimidación a los patronos, las expropiaciones, el control del
territorio con acciones coordinadas en barrios, las autorreducciones en el pago
de la luz, el alquiler o los propios alimentos.
Años en los que la represión empujó a cientos de activistas
a tomar el camino de las armas para defenderse de la violencia del estado, de
los patronos y los fascistas.